Contenido informativo: no reemplaza una consulta médica.

La incontinencia urinaria suele asociarse a las mujeres, pero también afecta a una parte importante de los hombres, especialmente a partir de los 50 años. La diferencia es que, en ellos, el tema se habla todavía menos: muchos conviven con pérdidas de orina durante años antes de mencionarlo, por vergüenza o por creer que "es cosa de la edad" y no tiene solución.

Las causas más comunes. En el hombre, buena parte de los casos se relaciona con la próstata: su crecimiento con la edad (hiperplasia benigna) puede alterar el vaciado de la vejiga, y las cirugías de próstata pueden debilitar temporalmente los músculos que controlan la salida de orina. A esto se suman otros factores frecuentes: el sobrepeso, la diabetes, algunas afecciones neurológicas, ciertos medicamentos y, simplemente, el paso de los años sobre la vejiga y el esfínter.

No todas las pérdidas son iguales. Puede tratarse de una urgencia repentina para orinar que no da tiempo de llegar al baño, de un goteo después de terminar de orinar, o de pequeñas pérdidas al toser o hacer esfuerzo (más habitual después de una cirugía prostática). Identificar el patrón ayuda mucho al especialista a orientar el tratamiento.

Primeros pasos. Lo más útil es empezar a prestar atención sin dramatizar: anotar durante algunos días cuántas veces se orina, en qué momentos aparecen las pérdidas y con qué se relacionan. Reducir el alcohol y la cafeína suele ayudar a disminuir la urgencia. Y, sobre todo, animarse a comentarlo en la próxima consulta médica: es un motivo de consulta frecuente, no algo que haya que resolver en soledad

 

Ejercicios de suelo pélvico: también son para ellos

Se habla mucho de los ejercicios de piso pélvico para las mujeres, pero estos músculos existen igual en el cuerpo masculino: sostienen la vejiga y el recto, y son clave para controlar la salida de orina. Fortalecerlos suele traer mejoras notables, en particular después de una cirugía de próstata.

Cómo identificar los músculos correctos. Una forma sencilla de reconocerlos es imaginar que se intenta cortar el chorro de orina a la mitad, o evitar la salida de gases: los músculos que se contraen en ese momento son los del piso pélvico. Conviene hacer esta prueba solo para identificarlos, no como rutina de entrenamiento habitual.

Una rutina simple para empezar. Contraer esos músculos, mantener la contracción unos segundos sin apretar los glúteos ni contener la respiración, y luego soltar despacio. Se puede alternar entre contracciones breves y otras más sostenidas, en series cortas, un par de veces al día. Los resultados aparecen con constancia a lo largo de varias semanas, no de un día para el otro.

Si después de intentarlo cuesta identificar los músculos o no se notan avances, un kinesiólogo especializado en piso pélvico puede guiar el ejercicio de forma personalizada.

Retomar tu rutina con confianza es posible cuando elegís la protección adecuada. Si buscás un diseño tipo ropa interior para mantener la máxima autonomía, el Plenitud Protect Plus Pants es ideal, mientras que los apósitos Comodín Clásico te ofrecen una barrera extra súper discreta bajo la ropa.
Encontrá estos productos y más a precios mayoristas en nuestra tienda
¡Armá tu carrito, elegí la forma de pago y nosotros nos encargamos del resto!

El equipo de Go Offer